Los 5 Sintomas de las Agujetas

Los verdaderos síntomas de las agujetas suelen aparecer 48 horas después del ejercicio de alta intensidad que hayamos realizado en un momento dado. Suelen extenderse durante prácticamente 3 días hasta que van desapareciendo poco a poco.

Después de aproximadamente 7 días, como mucho, el deportista vuelve a la normalidad incluso sin llevar a cabo ningún tipo de tratamiento. A continuación se detallan algunos de los síntomas de las agujetas:

1. Dolor muscular: Es el síntoma más común de las agujetas. Consiste en el dolor parcialmente o totalmente localizado de uno o varios músculos que hayan tomado parte en el ejercicio de alto esfuerzo.


2. Rigidez muscular:
 En ocasiones, el esfuerzo es tan extremo que en determinados músculos vamos a encontrar dificultades, tanto para estirarlos completamente, como para encogerlos. Esta es una de las sensaciones más desagradables de las agujetas.


3. Microdesgarros:
 En ocasiones, las microrroturas que se producen son tan extremas que llegan a provocar microdesgarros en los músculos. En estos casos, durante el período en el que normalmente tendríamos agujetas, padeceremos fuertes e incómodos pinchazos. Cuando se dan estos casos tan extremos es preferible que se acuda a la medicina o al masaje profesional con el fin de solucionar cuanto antes el microdesgarro.

4. Fatiga y debilidad: Al margen de las molestias habituales que se pueden experimentar teniendo agujetas, es común padecer una situación de gran fatiga y debilidad que hará que estemos cansados prácticamente a todas horas. A medida que el cuerpo se vaya recuperando de estas microrroturas la sensación de fatiga y debilidad también irá descansando. Un buen tratamiento en frío ayudará a que dicha sensación de fatiga y debilidad desaparezca a la mayor brevedad.


5. Pérdida de fuerza:
La mencionada fatiga y debilidad hace que, en muchas ocasiones, perdamos totalmente la fuerza en determinadas articulaciones fruto de las agujetas en los músculos de las mismas. 


Aumento de las pulsaciones en reposo. En ocasiones el mencionado esfuerzo extremo y las microrroturas pueden derivar en un extraño aumento de las pulsaciones en reposo. Dicho descontrol de nuestras pulsaciones puede desembocar en otros problemas, por lo que aunque no es grave sí que conviene vigilarlo. 

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